Manual Merck para el Hogar
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Alimentación

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Un recién nacido normal tiene reflejos de búsqueda y de succión activos y puede comenzar a comer inmediatamente después del nacimiento. Si, en la sala de parto, el bebé no ha sido colocado en el pecho de la madre, la alimentación comenzará habitualmente dentro de las 4 horas posteriores al nacimiento.

Expulsar y regurgitar mucosidad es muy normal el primer día. Si el bebé regurgita mucosidad durante más tiempo, se puede eliminar cualquier resto de moco del estómago introduciendo delicadamente una sonda desde la nariz hasta el estómago.

Un recién nacido alimentado con biberón puede vomitar debido a una alergia a la leche. En ese caso, ésta puede ser reemplazada por una fórmula hipoalérgica. Si esto no da resultado, el médico averiguará la razón de los vómitos. El recién nacido que es amamantado y que continúa vomitando puede que tenga una obstrucción que impida vaciar el estómago. Los bebés no son alérgicos a la leche materna.

Los recién nacidos mojan al menos 6 u 8 pañales al día. Además, hacen deposiciones todos los días durante las primeras semanas, lloran enérgicamente, tienen la piel en buen estado y muestran un reflejo de succión marcado. Todos estos factores indican que el bebé obtiene suficiente cantidad de leche materna o de leche de fórmula. El incremento del peso confirma esta hipótesis. Dormir durante largos períodos entre las tomas de alimento indica habitualmente que el bebé recibe una alimentación suficiente, aunque en algunos casos puede dormir por períodos prolongados si no recibió una cantidad adecuada de leche. Por consiguiente, un bebé que se alimenta con leche materna debe ser controlado de forma precoz y continua para comprobar que la alimentación es adecuada.

Alimentación con biberón

Se suele dar agua destilada estéril como primer alimento al bebé alimentado con biberón para tener la certeza de que puede succionar y tragar y que funciona bien su reflejo de abrir la boca. El agua no causará daño al bebé con problemas de alimentación. Si no expulsa el agua, se le puede dar una fórmula en la siguiente toma. Habitualmente, en los hospitales los bebés son alimentados cada 4 horas.

Alimentación del bebé con biberón
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Existen fórmulas preparadas que contienen proporciones adecuadas de calorías y vitaminas y se comercializan en biberones estériles. La madre no debe insistir para que el bebé termine totalmente el biberón, sino que le debe permitir tomar la cantidad que desee. La alimentación debe aumentarse gradualmente durante la primera semana de vida, desde 30 o 60 mililitros hasta 90 o 120 mililitros aproximadamente 6 veces al día.

Las fórmulas infantiles comerciales son preferibles a la leche de vaca, que no es apropiada para el primer año de vida ya que, si bien es un alimento equilibrado para un lactante, carece de hierro, que es importante para el desarrollo de los glóbulos rojos. Los niños alimentados con fórmula o leche materna deben recibir diariamente gotas multivitamínicas que contengan vitaminas A, C y D durante el primer año de vida y durante el segundo invierno en climas fríos, donde la exposición al sol y su activación de vitamina D es limitada. Puede agregarse flúor a la fórmula cuando no se cuenta con agua fluorizada.

Al bebé alimentado con biberón debe ofrecérsele agua entre las tomas, sobre todo cuando hace calor o el ambiente está seco. Un bebé cuya alimentación no sea adecuada puede, a veces, requerir alimentación intravenosa adicional. A continuación, el médico tratará de detectar las causas del problema.

Alimentación con leche materna

La leche materna es el alimento ideal para el bebé. Además de proporcionar los nutrientes necesarios de la forma más fácil de digerir y de absorber, contiene anticuerpos y glóbulos blancos que protegen al bebé de las infecciones. También cambia favorablemente el pH de la defecación, así como la flora intestinal del bebé, y de esta manera lo protege de la diarrea bacteriana. Debido a las cualidades protectoras de la leche materna, los bebés amamantados suelen padecer menos enfermedades infecciosas que los alimentados con biberón. La lactancia también ofrece ventajas a las madres, por ejemplo, les permite sentirse cerca de su bebé, mientras que la alimentación con biberón no lo permite. En muchos países, más de la mitad de las madres amamantan a sus bebés, proporción que aumenta constantemente.

Alimentación del bebé con leche materna
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Antes de que la leche se produzca, un delicado líquido amarillo, llamado calostro, fluye del pezón. El calostro es rico en calorías, proteínas y anticuerpos. Los anticuerpos que contiene son particularmente valiosos ya que son absorbidos por el cuerpo directamente desde el estómago. De esta manera, el bebé está protegido de las enfermedades contra las cuales su madre ha desarrollado anticuerpos.

Los pezones de la madre no requieren preparación especial alguna antes de empezar a amamantar. La extracción manual de líquido de la mama antes del parto puede producir una infección mamaria (mastitis) o incluso un parto precoz. La areola y el pezón se preparan de forma natural para el proceso de amamantar secretando un lubricante que protege la superficie. Este lubricante natural no debe ser eliminado. La madre que decide amamantar a su bebé puede desear hablar con otras mujeres cuya lactancia haya sido un éxito. Observar a otras mujeres amamantando y hacer preguntas también puede resultar instructivo y estimulante.

La madre debe adoptar una postura cómoda, relajada, quizás casi recostada, y girar de un lado hacia el otro para dar cada pecho. El bebé está de cara a la madre. Ésta sostiene la mama con los dedos pulgar e índice por la parte superior y con los otros dedos por debajo, mientras acerca su pezón al labio inferior del bebé. Esto estimula al bebé a abrir la boca (reflejo de búsqueda) y a agarrarse al pecho. Al tiempo que la madre acerca el pezón y la areola a la boca del bebé, se asegura también de que el pezón quede centrado, lo que contribuye a evitar la formación de llagas en el mismo. Antes de retirar al bebé del pezón, la madre interrumpe la succión insertando el dedo en la boca del bebé y apretando suavemente su barbilla hacia abajo.

Inicialmente, el bebé se alimenta durante varios minutos de cada mama. El reflejo resultante en la madre (reflejo de descenso) activa la producción de leche. Al principio debe evitarse la succión excesiva. Una mala postura causa llagas en los pezones y es más fácil evitarlas que curarlas. Por otra parte, la producción de leche requiere un tiempo suficiente de succión. El tiempo de amamantamiento se incrementa gradualmente hasta que la producción de leche se haya establecido satisfactoriamente: aproximadamente 10 minutos en la primera mama y el tiempo necesario como para satisfacer al bebé en la segunda suelen ser suficientes. Con el primer bebé, la producción de leche suele establecerse completamente al cabo de 72 o 96 horas; con los siguientes se requiere menos tiempo. Si la madre está particularmente cansada durante la primera noche, la alimentación de las 2 de la mañana puede ser reemplazada por agua. Sin embargo, no deben pasar más de 6 horas entre las tomas durante los primeros días. Las tomas deben, más bien, ser fijadas según el hambre del bebé y no según el reloj. De la misma manera, la duración de cada sesión de lactancia debe ajustarse a las necesidades del bebé.

La madre debe llevar el bebé al médico, sobre todo cuando es el primero, entre los 7 y 10 días posteriores al parto, para que éste pueda controlar el progreso de la lactancia y aclarar cualquier duda.

Las mamas tienden a inflamarse incómodamente (congestionarse) durante los primeros días de lactancia, pero dicha congestión puede minimizarse mediante amamantamientos frecuentes. El uso de un sujetador para lactancia las 24 horas del día puede ayudar a aliviar el dolor y la extracción del exceso de leche con la mano durante una ducha tibia también disminuye la presión. Puede que la madre tenga que extraer la leche manualmente justo antes de amamantar al bebé para que su boca alcance el borde de la areola inflamada. Sin embargo, si ello se hace demasiadas veces tiende a producirse una congestión continua, por lo que sólo debería ponerse en práctica para aliviar el malestar.

El primer año de vida del bebé: desarrollo físico
El peso del bebé y su talla se controlan en cada visita al médico, para asegurarse de que el crecimiento se incrementa en proporción equilibrada. Los percentiles constituyen un parámetro de comparación de bebés de la misma edad. Un bebé en el percentil 10 de peso significa que el 10 por ciento de los bebés pesan menos y el 90 por ciento pesan más. Un bebé al percentil 90, significa que el 90 por ciento de los bebés pesan menos y el 10 por ciento pesan más. Un bebé en el percentil 50 quiere decir que la mitad de los bebés pesa menos y la mitad más. Más importante que el percentil en un momento determinado es la constatación de un cambio significativo en el percentil del bebé entre las consultas sucesivas al médico.
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La mala posición del bebé puede inflamar los pezones de la madre. Ocasionalmente el bebé retrae el labio inferior y succiona, irritando el pezón. En este caso la madre puede llevar el labio del bebé hacia fuera valiéndose del dedo pulgar. Después de cada lactancia, se debería dejar que la leche se secara por sí sola en los pezones en lugar de limpiarlos o lavarlos. En todo caso, se pueden secar los pezones con un secador de pelo a baja potencia. En climas muy secos se puede aplicar lanolina hipoalergénica o ungüentos sobre los pezones. Deben evitarse los sujetadores con estructuras plásticas.

Mientras amamanta, la madre necesita un mayor aporte nutritivo, sobre todo de calcio. Los productos lácteos son una fuente excelente de calcio, pero pueden sustituirse por nueces y verduras si la mujer no los tolera. Como alternativa, se pueden tomar complementos de calcio por vía oral. Los complementos vitamínicos no son necesarios si la dieta está bien equilibrada, particularmente si incluye suficiente vitamina C, B6 y B12. Sin embargo, algunas dietas, incluso las de países desarrollados, son pobres en vitamina B6 y las dietas vegetarianas no suelen contar con suficiente vitamina B12.

El momento para interrumpir la lactancia (destete del bebé) depende de las necesidades y los deseos de la madre y del bebé. La lactancia durante al menos 6 meses se considera ideal. El destete gradual durante semanas o meses es más fácil que el destete repentino, tanto para el bebé como para la madre.

El destete habitualmente implica la incorporación de alimentos sólidos, en lugar de 8 a 10 tomas de leche materna diarias, los bebés reciben estos alimentos hasta tres veces al día mientras se va reduciendo gradualmente la cantidad de amamantamientos. Cuando el bebé tiene aproximadamente 7 meses, debería reemplazarse una toma de leche materna al día por un biberón o una taza de zumo de fruta, leche materna extraída manualmente o leche preparada. Aprender a beber de una taza es un importante logro en el proceso del desarrollo y esta transición puede no completarse hasta los 10 meses de edad. Algunos bebés siguen acostumbrados a una o dos sesiones de pecho por día hasta los 18 o 24 meses de vida. Cuando la madre le da de mamar durante más tiempo, el niño también debe recibir a la par comidas sólidas y beber con taza.

Momento de comenzar con los alimentos sólidos

El momento de comenzar con los alimentos sólidos depende de las necesidades del bebé y de su predisposición. Por lo general, los bebés no requieren este tipo de alimentos antes de los 6 meses, aunque suelen ser capaces de tragárselos a partir de los 3 o 4 meses. Pueden tragar sólidos incluso antes de este tiempo si se les colocan los alimentos en la parte posterior de la lengua, pero habitualmente los rechazan. Algunos padres instan a sus bebés a comer grandes cantidades de comida sólida para favorecer el sueño durante toda la noche. Este sistema puede no funcionar y además, si se fuerza prematuramente a un bebé a comer, puede causar problemas de alimentación a posteriori. Muchos bebés ingieren sólidos después de ser amamantados o de tomar el biberón, puesto que ambos satisfacen su necesidad de chupar y rápidamente calman su apetito.

Habitualmente se utilizan primero cereales, seguidos de frutas y verduras de una sola clase. La alergia o la sensibilidad a un alimento es más fácil de determinar si el bebé recibe el mismo cereal, fruta o verdura durante varios días. La comida debe ofrecerse en una cuchara para que el bebé aprenda la nueva técnica de alimentación.

Muchos alimentos comercializados para bebés, sobre todo los postres y las sopas, tienen demasiado almidón, que no contiene vitamina ni minerales, incluyen muchas calorías y los bebés no los digieren bien. Otros contienen mucho sodio, más de 200 miligramos por frasco. Los que poseen un escaso valor nutritivo pueden ser identificados leyendo las etiquetas. Los alimentos caseros son menos caros que los alimentos comerciales y proporcionan una nutrición adecuada.

Las carnes deben incorporarse con posterioridad, después de aproximadamente 7 meses, y son preferibles a las comidas ricas en hidratos de carbono, ya que los bebés necesitan muchas proteínas. Sin embargo, como muchos bebés rechazan la carne, ésta debe incorporarse cuidadosamente y con atención.

Muchos niños son alérgicos al trigo, a los huevos y al chocolate, por lo tanto estos alimentos deben evitarse hasta que cumplan un año ya que su ingestión puede, más tarde, convertirles en alérgicos. La miel debe evitarse durante el primer año porque puede contener esporas de Clostridium botulinum, las cuales son inofensivas para los niños mayores y los adultos, pero en cambio pueden causar botulismo en los bebés.

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