Manual Merck para el Hogar
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Infecciones bacterianas graves de los ojos

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Infecciones bacterianas graves de los ojos

Las infecciones bacterianas graves de los ojos producen inflamación y enrojecen el párpado, la piel que rodea al ojo (celulitis periorbital) y el área localizada dentro de la cavidad ocular (celulitis orbital).

La zona que rodea los ojos puede infectarse si el niño tiene una herida, una picadura de insecto o una infección de los senos (sinusitis). La infección también puede extenderse a los ojos desde cualquier otra parte del cuerpo a través de la sangre. Las infecciones simples, como la conjuntivitis, son causadas por bacterias o virus. Los ojos enrojecidos también pueden ser una señal de alergia. Las infecciones simples y los problemas causados por alergias son mucho más frecuentes que las infecciones graves como la celulitis periorbital y orbital.

Síntomas

El primer síntoma de una infección grave del ojo suele ser la inflamación y el enrojecimiento de los párpados. En más del 90 por ciento de los niños con una infección ocular, sólo resulta afectado un ojo. La mayoría de los niños tiene fiebre, aproximadamente el 20 por ciento saca mucosidad por la nariz y otro 20 por ciento presenta una infección en la parte blanca de los ojos (conjuntivitis). En los casos de celulitis orbital el ojo protruye hacia adelante, lo cual paraliza los músculos de los ojos e impide que el ojo se mueva. Los ojos duelen y la visión se ve afectada.

En la celulitis periorbital especialmente, pero también en la celulitis orbital, el párpado puede inflamarse tanto que el oftalmólogo tiene que abrir el ojo con un equipo especial.

La celulitis orbital puede producir un coágulo de sangre que obstruya la arteria principal o la vena que irrigan la retina. Tal obstrucción daña la retina y puede causar ceguera del ojo infectado. A veces la infección se extiende desde la cavidad ocular al cerebro, causando un absceso, o bien a las membranas que cubren el cerebro, causando una meningitis bacteriana. Los coágulos de sangre pueden bloquear las venas que irrigan el cerebro y causar dolores de cabeza, pérdida de la consciencia e incluso la muerte. La celulitis periorbital puede acompañarse de una infección en el flujo sanguíneo, pero generalmente no llega a la cavidad ocular (órbita) ni al cerebro.

Diagnóstico y tratamiento

El médico examina el ojo en busca de alguna evidencia de infección y determina si todavía puede moverse, si está desplazado hacia adelante y si la visión se ha deteriorado. Un análisis de sangre puede contribuir a la identificación de las bacterias que causan la infección. La tomografía computadorizada (TC) puede ser útil para localizar la infección y determinar hasta dónde se ha propagado.

Los niños con infecciones oculares graves se ingresan en un hospital y de inmediato se da comienzo a la terapia antibiótica por vía intravenosa. La celulitis periorbital puede requerir de 10 a 14 días de tratamiento antibiótico (primero por vía intravenosa y quizás después por vía oral). La celulitis orbital puede requerir drenaje quirúrgico así como también dos a tres semanas de tratamiento antibiótico (en su mayor parte administrado por vía intravenosa). Algunos episodios de celulitis periorbital leve pueden responder a los antibióticos suministrados por vía oral. La conjuntivitis más frecuente, pero menos grave, puede tratarse con un antibiótico en gotas oftálmicas o en ungüento, o bien con antibióticos administrados por vía oral durante 7 a 10 días, siempre que la causa sea una bacteria y no un virus.

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