Manual Merck para el Hogar
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Problemas del hueso ilíaco y del fémur

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Problemas del hueso ilíaco y del fémur

En un niño, los fémures pueden torcerse hacia adentro, de tal forma que las rodillas se enfrentan parcialmente (rodillas que se besan) y los dedos de los pies se unen. Dormir boca abajo con las piernas estiradas o estar sentado o durmiendo con las rodillas elevadas hacia el pecho puede agudizar el problema. Si la afección persiste después de los 8 años, el niño debe consultar a un cirujano ortopédico.

En niños muy pequeños, los fémures habitualmente miran hacia afuera. Al dormir boca abajo con los pies apuntando en direcciones opuestas y con las piernas vueltas hacia afuera, se puede prolongar la enfermedad. Rotar las piernas hacia el centro con cada cambio de pañal puede ser útil, pero en la mayoría de los casos, la enfermedad se corrige cuando el niño aprende a caminar.

En los adolescentes, la claudicación (cojera) y el dolor de cadera o, de vez en cuando, de rodilla o de muslo, pueden ser causados por un deslizamiento epifisario de la cabeza femoral, en el que el extremo superior (epífisis) del fémur se disloca. En niños más pequeños, los mismos síntomas pueden deberse a la pérdida del suministro de sangre al cuello del fémur (enfermedad de Legg-Calvé-Perthes).

Deslizamiento de la epífisis de la cabeza femoral
Deslizamiento de la epífisis de la cabeza femoral

Deslizamiento epifisario de la cabeza femoral

El deslizamiento epifisario de la cabeza femoral es una dislocación del extremo superior creciente (epífisis) del hueso de la cadera (fémur).

Este trastorno es habitual entre adolescentes con sobrepeso, generalmente en varones. Aunque la causa se desconoce, el trastorno puede deberse a una placa de crecimiento espesa (porción del hueso donde tiene lugar el crecimiento), que se ve afectada por valores de hormona del crecimiento y estrógeno en la sangre.

El primer síntoma puede ser la rigidez de la cadera, que mejora con el reposo. Después, aparece la claudicación (cojera), seguida por dolor de cadera que se extiende desde la parte interna del muslo hasta la rodilla. La pierna afectada, generalmente, se encuentra vuelta hacia fuera. La cabeza del fémur puede deteriorarse, causando el colapso de la placa de crecimiento. Las radiografías de la cadera afectada muestran un ensanchamiento de la placa de crecimiento o una posición anormal de la cabeza del fémur.

Es importante un diagnóstico precoz, puesto que el tratamiento se hace más difícil a medida que el trastorno avanza.

La cirugía correctiva puede ser necesaria para emplazar la placa de crecimiento en su posición correcta y asegurarla con alfileres metálicos. El adolescente es inmovilizado con una escayola durante varias semanas o incluso dos meses.

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