Manual Merck para el Hogar
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Intoxicación por sustancias cáusticas

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Intoxicación por sustancias cáusticas

Tragar sustancias cáusticas (ácidos y álcalis fuertes) produce quemaduras y daña directamente la boca, el esófago y el estómago. Algunos productos frecuentes en el hogar y que contienen sustancias cáusticas son los limpiadores de desagües y de inodoros y los detergentes para lavavajillas; algunos de ellos contienen sustancias cáusticas más perjudiciales, como el hidróxido de sodio y el ácido sulfúrico. Estos productos se presentan tanto en forma sólida como líquida, siendo esta última la más peligrosa. Con un producto sólido, la sensación de ardor que provoca una partícula que se adhiere a una superficie húmeda, evita que un niño ingiera una gran cantidad del mismo, pero como los productos líquidos no se adhieren, se consumen más fácilmente y puede verse dañado todo el esófago.

Síntomas

El dolor es inmediato y puede ser muy intenso. Las áreas quemadas se irritan y duelen al tragar. La respiración es superficial y el pulso, a menudo rápido y débil. A veces la inflamación obstruye el paso del aire. Es frecuente que haya una presión extremadamente baja (shock).

La sustancia cáustica puede corroer la pared del esófago o del estómago. Estas lesiones pueden perforarse una semana después de la intoxicación, o incluso más tarde, posiblemente como consecuencia de los vómitos o la tos graves. Los niños que sobreviven al daño inicial pueden morir posteriormente por alguna infección, puesto que el material del esófago pasa al interior de la cavidad torácica. Aun cuando los efectos iniciales son leves, el esófago puede estrecharse semanas después, derivando en una estrictura. En casos graves, causados por sustancias fuertes, la muerte puede sobrevenir por presión extremadamente baja, obstrucción de las vías respiratorias, perforación del esófago, destrucción de tejidos o inflamación pulmonar.

Diagnóstico y tratamiento

Se debe llamar inmediatamente al centro de información de intoxicaciones. La mayoría de los niños necesita ingresar en urgencias.

Cuando el niño ha tragado una sustancia cáustica, la lesión es habitualmente evidente. Sin embargo, la presencia o ausencia de quemaduras en la boca no predice de manera fiable si el esófago se ha dañado o no. Probablemente existan quemaduras graves si el niño se niega a tragar y empieza a babear. El médico puede examinar el interior del esófago con un endoscopio de fibra óptica flexible para determinar su estado. Evaluando la cantidad de daño a través del endoscopio, se puede determinar de inmediato el tratamiento, predecir el riesgo de estrechamiento posterior y la posible necesidad de reparación quirúrgica.

Cualquier niño que haya ingerido alguna sustancia cáustica debe ser visto por un médico inmediatamente. El tratamiento debe iniciarse rápidamente haciéndole tomar agua o leche para diluir el tóxico. La leche es lo mejor para los niños. No sólo cubre y alivia las membranas mucosas, sino que también sustituye a las proteínas de los tejidos como blanco de la destrucción que provoca la sustancia cáustica. Se retira la ropa contaminada inmediatamente, y se lavan las zonas de piel afectadas. No se debe provocar el vómito ni realizar lavados de estómago porque hacerlo puede aumentar el daño.

Se suministran antibióticos si el niño tiene fiebre o presenta evidencias de perforación esofágica. En casos leves, la ingestión de líquidos debe iniciarse lo antes posible una vez producida la intoxicación. Por otra parte, se suministran líquidos intravenosos hasta que éstos puedan ser suministrados por vía oral. Puede realizarse un procedimiento quirúrgico (traqueostomía) en caso de obstrucción de las vías aéreas altas. Si se produjeran estrechamientos, puede colocarse quirúrgicamente una sonda en el esófago para prevenir el cierre completo, con el fin de poder realizar dilataciones del mismo posteriormente. Se pueden recetar corticosteroides para reducir la inflamación. La terapia de dilatación puede requerir meses o años pero a veces, también puede ser necesaria una reconstrucción quirúrgica.

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